Ni Europa ni empresarios quieren aranceles

ESTADOS UNIDOS.- La industria automotriz de Estados Unidos se prepara para otra posible escalada en la guerra arancelaria del presidente Donald Trump con el mundo, la cual podría debilitar el sector y la economía a nivel global, inflar los precios de los autos y provocar una reacción del Congreso.

El domingo, el Departamento de Comercio le envió a la Casa Blanca un reporte sobre los resultados de una investigación ordenada por Trump acerca de si los vehículos y piezas importados representan una amenaza a la seguridad nacional estadounidense. La dependencia federal no ha dado a conocer públicamente sus conclusiones y la Casa Blanca hasta ahora no ha comentado. Si el reporte concluye que las importaciones representan un peligro para la seguridad nacional, Trump tendría 90 días para decidir si impone esos gravámenes.

Trump ha reiterado numerosas veces su deber como presidente de salvaguardar la seguridad nacional como justificación de su anterior serie de aranceles. Una cláusula obscura de la ley de comercio autoriza al presidente a imponer aranceles ilimitados sobre importaciones específicas si su Departamento de Comercio concluye que esas importaciones amenazan la seguridad nacional.

Independientemente de lo que haya concluido el departamento en este caso, Trump ha dejado bien claro su entusiasmo por los aranceles en general y por los aranceles automovilísticos en particular. Algunos analistas dicen que piensan que es muy probable que el reporte haya apoyado los aranceles, especialmente por la predilección del presidente.

ASSOCIATED PRESS

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